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ENERO 2006. Número 115
DÍA 11: VODKA-LEMON FICHA: Dirección: Hiner Saleem. Países: Francia, Armenia e Italia. Año: 2003. Duración: 88 minutos. Género: comedia. Interpretación: Romen Avinian, Lala Sarkissian, Ivan Franek y Ruzan Mesropyan. Sinopsis: la acción transcurre en las aldeas Kurdas del Cáucaso, una zona conflictiva a lo largo de los siglos, con una larga historia de tragedias. Hamo es un viudo de sesenta años, un oficial retirado de la antigua armada roja. Sus únicos bienes son un viejo armario, un televisor ruso, su uniforme militar y una pensión de siete dólares mensuales. DÍA 18: EL SILENCIO DEL AGUA FICHA: Dirección: Sabiha Sumar. Guión: Paromita Vohra. Países: Francia, Alemania y Pakistán. Año: 2003. Duración: 99 minutos. Género: drama. Interpretación: Kirron Kher, Aamir Malik, Arshad Mahmud y Salman Shahid. Sinopsis: Charkhi, 1979, un pueblecito del Pendjab pakistaní. Aïcha es una mujer alegre de unos cuarenta años que nunca habla de su pasado. Desde la muerte de su marido, su hijo de 18 años es el centro de su existencia. Salim, buen chico, dulce y soñador, está enamorado de Zoubida. En Pakistán, el general Zia-ul-Haq acaba de tomar el poder y de instaurar la ley marcial. El país se introduce en la vía de la islamización. Salim empieza a frecuentar un grupo de fundamentalistas musulmanes. Zoubida es abandonada poco a poco por su enamorado, mientras Aïcha se preocupa por ver a su hijo cambiar tan brutalmente. DÍA 25: EL LARGO VIAJE FICHA: Dirección: Ismäel Ferrouki. Guión: Ismäel Ferrouki. Intérpretes: Nicolas Cazalé, Mohamed Majd, Jacky Nercessian, Ghina Ognianova y Kamel Belghazi. Sinopsis: Año: 2004. Género: drama. Sinopsis: narra el viaje de un padre y su hijo desde el sur de Francia hasta La Meca. Los dos pertenecen a una cultura en la cual la comunicación entre ambos es difícil pero no imposible. El abismo entre ellos (generacional, cultural y lingüístico) es más grande debido a su estatus de exiliados en Francia. A lo largo de este viaje lograrán entender qué los separa pero también que los une. Un viaje de 4.800 kilómetros con una persona con la que no se tiene nada en común puede ser un martirio, pero también un camino hacia la comunicación y la comprensión.
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