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PINTOWEB - REVISTA MUNICIPAL - NUM. 107, MAYO 2006
MAYO 2006. Número 107
Fauna y Flora
Sapo de espuelas (Pelobates cultripes)
Descripción: Es un anfibio anuro de tamaño medio. Los machos pueden alcanzar 8 cm. de longitud (cabeza cuerpo) y las hembras llegan hasta los 10. Su aspecto es redondeado. Tiene los ojos saltones, las fosas nasales en el extremo superior del morro y no se le aprecian los oídos. La piel es menos rugosa que en otros sapos. Los machos emiten un cloqueo pero carecen de bolsas para el canto y de glándulas paratoideas, productoras de veneno. Sus extremidades anteriores tienen cuatro dedos sin membrana interdigital y las posteriores cuentan con cinco dedos unidos por membrana. Un rasgo inconfundible es el espolón córneo de color negro en sus patas posteriores y que da nombre a la especie, se aprecia en la imagen adjunta de este renacuajo a punto de finalizar la metamorfosis.
Reproducción: En la zona centro de la Península las puestas tienen lugar entre febrero y marzo. El macho sujeta a la hembra por el vientre y fecunda externamente los huevos en el agua cuando ésta los deposita en el fondo o entre la vegetación acuática. Las larvas tardan cuatro meses en completar su metamorfosis, aunque este proceso varía en función de la temperatura del agua y de la disponibilidad de alimento. Las larvas o renacuajos son los de mayor tamaño de los anuros ibéricos (más de 13 cm.). La boca está dotada de un pico córneo negro que pierde al evolucionar. La cola es larga con una membrana traslúcida, que llega hasta la cabeza y se reduce a medida que la larva crece. Su cuerpo es pardo oscuro y también se va aclarando. Primero les crecen las patas traseras y luego las delanteras. Abandonan el agua antes de haber perdido la cola por completo y tienen unos 3,5 cm. al completar su desarrollo larvario.
Otros datos: Algunos autores afirman que puede vivir hasta 15 años y sufren estados variables de letargo invernal y estiaje acusado. Pueden soportar periodos extremos de sequía y perder casi la mitad de su peso. Prefiere ecosistemas con zonas arenosas fáciles de remover, pues se entierran con sus espuelas para evitar a sus numerosos depredadores y los rigores climatológicos del día. Sus hábitos son crepusculares y nocturnos. Su alimentación está basada en invertebrados. En Pinto estuvo presente en un pasado cercano, en alguno de los arroyos locales. Desafortunadamente, hoy no se tiene constancia de su presencia en nuestra localidad aunque todavía persisten algunos puntos muy localizados que los albergan en los pueblos vecinos.
Fumaria (Fumaria officinalis)
Descripción: Es una planta de la familia de las Papaveráceas, por lo tanto está emparentada con las amapolas, tan habituales en nuestros campos. Su porte es discreto pero puede alcanzar 60 centímetros de altura. Los tallos son herbáceos, tiernos, de aspecto frágil, algo rojizos en la base y están ramificados. Las hojas están finamente divididas en segmentos y son de color verde pálido. Las flores crecen en el extremo de los tallos, brotan en racimos poco compactos de vivos tonos rosados, con matices púrpuras, verdes y negros. Son pecioladas, alargadas y miden menos de 10 milímetros de largo, la corola está formada por cuatro pétalos tan apretados que parecen uno solo. El fruto mide 2,5 milímetros de ancho, es rugoso, tiene forma de un globo achatado y tan solo cuenta con una semilla.
Floración: Las flores de la fumaria brotan entre los meses de febrero y julio.
Otros datos: Al ser habitual en muchos parajes, también se la conoce vulgarmente con multitud de nombres: palomilla, fumoterra, palomina, zapatitos, gitanillas, camisitas del Niño Jesús, hierba del conejo, zapaticos, pañalitos, sangre de Cristo... Es una planta de periodicidad anual que crecen fácilmente en cultivos, cunetas, rastrojeras, caminos y emplazamientos similares. Sus flores se utilizan con frecuencia en la medicina natural, ya sea como infusión para combatir afecciones de los aparatos circulatorio, digestivo o respiratorio, como para tratar enfermedades hepáticas y de la piel y como tonificante. No obstante, conviene resaltar su toxicidad y por lo tanto se desaconseja su uso indiscriminado. En el término municipal de Pinto puede considerarse como una planta bastante común.
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