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PINTOWEB - REVISTA MUNICIPAL - NUM. 103, ENERO 2006
DICIEMBRE 2006. Número 103
Hortalizas: LOS OMEGA TRES Y SEIS
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Las grasas, como ya se sabe, se consumen en forma de grasa saturada (mantequilla, grasa de la carne y la leche) y en forma de grasas insaturadas (pescados, aceites de oliva semillas o frutos secos). Las saturadas suben los niveles de colesterol. Las insaturadas contienen ácidos grasos esenciales, llamados así porque el organismo no los puede sintetizar y necesita que sea la dieta quien se los aporte.
Dentro de estos ácidos grasos esenciales están los famosos omega tres y seis, presentes los primeros en pescados (sobre todo azules) y mariscos; y los segundos, en aceites de semillas o frutos secos.
Todos los expertos coinciden en que actualmente las tres cuartas partes de la población tiene dietas deficitarias, sobre todo en omega tres y no tanto en omegas seis, ya que los omega seis están presentes en muchos alimentos consumidos incluso sin saberlo. La relación entre los omega seis/omega tres debe ser la adecuada y según la OMS debe ser menor de 10/1. Actualmente esta relación está alterada a favor de los omega seis, cosa que no es deseable. Se sabe que “ los omegas” tienen efectos beneficiosos sobre la salud, en concreto, sobre el sistema cardiovascular, disminuyendo los niveles de lípidos en sangre, sobre todo disminuyendo los niveles de colesterol LDL, o colesterol “malo”.
Otro aspecto menos conocido, y sobre lo que se han realizado y se siguen realizando estudios, es su efecto en el sistema nervioso central y en concreto su relación con la depresión. Estudios realizados en Harvard y Finlandia indican que los individuos que consumen menos pescados, en concreto los individuos que tienen déficit de omega tres en su dieta habitual, tienden a padecer con mayor frecuencia depresión que quienes tienen aportes normales de omega tres. En la muestra de Finlandia, los que no consumían cantidades normales de pescado tenían un 31 % más depresión que los que sí las consumían. El estudio de Finlandia encuentran también desajustes en la relación omega seis/omega tres llegando en algunos casos hasta 25/1 y esto, como hemos dicho antes, no es algo deseable.
Por otra parte, J.M Bourre, en el número de febrero de la publicación francesa Medecine Sciences, comentaba la importancia del consumo de omega tres en el aprendizaje y en el comportamiento. Aún no esta científicamente probado, pero según el mismo autor podrían tener también una influencia positiva sobre la prevención del Alzheimer o el estrés.
Es importante aclarar que estamos hablando de aportes de omega tres con la dieta habitual y a través de los alimentos. Cualquier otro aporte, fuera de la dieta en forma de productos de farmacia o parafarmacia, ya sea de estos u otros nutrientes, debe ser siempre realizado con la supervisión del médico y nunca por cuenta propia, para evitar los problemas que de un uso incorrecto o no conveniente puedan derivarse. De cualquier forma, lo que sí está claro, es que hay que equilibrar nuestra dieta, aumentando el consumo de pescado, al menos cuatro o cinco raciones semanales.
El pescado azul (salmón, anchoa, caballa, sardina fresca o en conserva) y el mejillón cocido al vapor, contienen entre 1,7 y 0,7 gramos respectivamente de omega tres por cada 100 gramos reales de producto. Deberíamos por tanto, consumir pescado azul al menos dos veces a la semana, si no hay ninguna prohibición o problema médico que lo contraindique. Así mismo debemos rebajar el consumo de grasas a cantidades mucho mas moderadas, sobre todo saturadas, no olvidando los productos que las contienen aun en forma no visible.
* Información facilitada por la Comisión del Desayuno de Pinto.
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