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Se desconoce quiénes fueron los primeros
pobladores de Pinto, aunque se cree que el primer
asentamiento pudo producirse en la zona durante
la prehistoria, tras la llegada de algunas tribus
que vivieron cerca de la Cueva de Cuniebles, junto
a los arroyos del Culebro y de los Prados.
Existen varias teorías sobre el origen
del municipio. Una de ellas establece su nacimiento
en la época romana, situándose esta
zona como punto de encuentro de viajeros
debido a la confluencia de cuatro calzadas. El
lugar comenzó a consolidarse a expensas
de la colonia de Xata (Getafe) durante la dominación
árabe.
Sobre la procedencia del nombre del municipio,
éste viene de punctum (punto),
debido a que el lugar era de paso y encuentro,
además del punto central de la península
para los árabes.
El lugar fue reconquistado en el año 1083
y, a partir de entonces, Pinto se situó
como zona de retaguardia para la conquista de
Toledo, lo que conllevó a su impulso tanto
cultural como económico.
En el siglo XIII se produjo el conflicto entre
las lindes de Madrid y Segovia, que se resolvió
con la ubicación de dicha frontera entre
Pinto y Valdemoro mediante la colocación
de 42 hitos. En el término de Madrid se
quedó Pinto, mientras que Valdemoro perteneció
durante años al territorio de Segovia.
Es muy probable que la actitud del rey, Fernando
III el Santo, que presenció personalmente
la colocación de las piedras, diera lugar
a la conocida frase "entre Pinto y Valdemoro".
Durante el siglo XV se construyó la Iglesia
de Santo Domingo y un castillo del que ahora sólo
queda la actual Torre de Éboli. En esta
época, el municipio recibió la visita
de los Reyes Católicos.
Un hecho destacado en la historia de Pinto sucedió
en 1.579, cuando Felipe II mandó detener
a su secretario, Antonio Pérez, y a su
amante, la Princesa de Éboli, encerrándolos
en la torre del castillo de Pinto. Tras las pestes
y el declive de la economía vino el auge
de la Burguesía y la Guerra de la Independencia.
La resistencia de Pinto se acentuó por
la proximidad del municipio a Móstoles,
cuna de la revuelta.
Ya en el siglo XX cabe destacar la influencia
nefasta de la Guerra Civil en la localidad y el
desarrollo industrial que llegaría en los
años sesenta, época en la que Pinto
deja de ser un núcleo netamente rural y
agrícola, y pasa a convertirse en núcleo
urbano.
Pinto se consolidaría con 20.000 habitantes,
recibiendo alrededor de ochenta familias cada
año, hasta alcanzar los casi 30.000 habitantes
que tiene en la actualidad. Los nuevos pinteños
proceden de Madrid-Capital y de pueblos limítrofes.
Su asentamiento en el término municipal
responde, sobre todo, a los nuevos y modernos
equipamientos con los que cuenta la ciudad y a
su alta calidad de vida.
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